Si has llegado a esta página, lo más probable es que ya hayas vivido la escena. Ocurre una desviación operativa significativa — una falla de un equipo crítico, un defecto recurrente, un incidente de seguridad. La dirección pide un análisis causa raíz formal. Tienes 72 horas para entregarlo.
Y antes de poder pensar en la causa, te encuentras buscando plantillas de Ishikawa en internet, abriendo PowerPoint en blanco para dibujar un árbol de fallas, copiando ejemplos viejos de FMEA para acordarte cómo se calcula el RPN. La energía mental que debías dedicar a entender qué pasó, la estás gastando en construir las herramientas para entenderlo.
Tu energía mental, dedicada al análisis causa raíz — no a buscar o construir las herramientas para hacerlo.